Que las élites político-económicas que gobiernan los países del oeste europeo son meros gestores de poderes externos que gobiernan no para sus propias naciones sino al dictado de tales intereses externos y que incluso llegan a utilizar a la policía contra sus propios nacionales y en beneficio de tales intereses externos.

Esto  es algo que ya no se puede ocultar, a la gente se le empieza a caer la venda de los ojos, la gente se empieza a dar cuenta de que ya no pueden contar con el Estado para que los defienda pues el Estado se ha convertido en  el principal valedor que tiene la barbarie para que ésta campe a sus anchas y se enseñoree de las calles.

La gota que ha colmado el vaso  se ha dado en Irlanda del Norte y ello no ha hecho sino activar a unas milicias ciudadanas que, aunque durmientes, ahí estaban y han despertado.

La población de Irlanda del Norte ha decidido defenderse al margen de sus dirigentes políticos a los que acusan de complicidad con el enemigo, pues enemigo sin duda es aquel que quiere destruirte aunque en la neo-lengua no se use la palabra enemigo en esta guerra híbrida que se está celebrando en suelo del oeste europeo.

Con las élites político-económicas de los países del oeste europeo no se puede contar, están por la rendición preventiva, lo mismo ocurre con la jerarquía eclesiástica, estos ya han decidido que no van a lar la batalla.

La gente ha de tomar consciencia de que están solos, que las instituciones no van a ayudarles  en esta guerra híbrida declarada contra la civilización, sin embargo Irlanda del Norte ha señalado el camino y en el mirar o no para otro lado está o no en que la barbarie se asiente definitivamente en el oeste europeo.

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