A DIOS LO QUE ES DE DIOS Y AL CESAR LO QUE ES DEL CESAR.

Cuentan los Evangelios que cuando los fariseos hicieron a Cristo una pregunta capciosa sobre el pago de tributos a Roma, a ver si así lo pillaban en un renuncio y le hacían quedar mal ante el pueblo, Cristo cogió una moneda y preguntó aquello de quién es éste cuyo rostro está impreso en las monedas, a lo que los fariseos contestaron, ese es el César, y a lo que Cristo respondió aquello de pues bien, entonces dad a Dios lo que es de Dios y dad al César lo que es del César.

Esta sencilla y contundente frase es la piedra angular de nuestra civilización de no mezclar la fe con el buen gobierno de la res-pública.

El Papa León XIV ha visitado Madrid y Barcelona, visita que ha sido todo un éxito, podemos afirmar sin temor a equivocarnos que el catolicismo tiene ahora un gran líder, apoteósico fue de lo Madrid y apoteósico e incluso olímpico podríamos decir fue el acto de la inauguración y bendición de la torre de Jesús en la Sagrada Familia.

Efectivamente la Cristiandad a día de hoy tiene un gran líder.

Sin embargo no podemos pasar por alto lo ocurrido en el llamado Raval (bajando las Ramblas lado izquierdo  del antiguo Barrio Chino barcelonés), a lo que hay que sumar la actuación del Papa en Las Palmas y Tenerife que, sin quererlo, no ha hecho sino blanquear el tráfico esclavista.

Alguien tendría que haberle dicho al Papa que la represion del tráfico esclavista es competencia del César,  del Estado, es decir, que la regulación del bienestar de la res-publica no corresponde a Dios, somos una  sociedad cristiana que se rige por leyes civiles, no somos, al menos del momento, una sociedad islámica dónde Dios lo regula todo.

Curiosamente el Papa, que es la cabeza visible que aún nos queda de lo que fue el Imperio Romano, en su condición de poder temporal es Jefe del Estado Vaticano, y dentro de los límites territoriales del Estado Vaticano la inmigración ilegal está totalmente perseguida, e incluso penada con cárcel y expulsión.

Entonces la pregunta que hemos de hacernos es por qué lo que es bueno para el buen gobierno de la res-publica vaticana no puede también ser bueno para el buen gobierno de la res-pública española.

Es loable al visita del Papa al Raval, pero la pregunta que hemos de hacernos es si sin las enormes medidas de seguridad adoptadas incluidos francotiradores en las terrazas, el Papa podría a ver salido ileso del Raval.

Lo dicho, la represión del  tráfico esclavista no corresponde a Dios ni a su representante en la Tierra, la represión del tráfico esclavista y todos sus efectos delincuenciales que no son pocos,  entra, como en su día estableció Cristo sobre el pago de tributos,  dentro de la competencia exclusiva del César, salvo que la Cristiandad haya decidido suicidarse.

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