PUTOS RATONES.

Existe en la bahía de Mahón en Menorca una isla que popularmente se la sigue conociendo como la Isla de la Cuarentena, ahora en uso sólo para visitas turísticas que pueden apreciar las en su día magnificas instalaciones en las que recalaban durante cuarenta día los barcos  provenientes de oriente o del norte de África, donde las mercancías eran descargadas de los barcos para que les diera el aire, los marineros quemaban las ropas usadas durante la travesía y se separaban en pabellones distintos los ya infectados de los todavía sanos.

Todo ello a los efectos de e vitar que los posibles contagios pudieran llegar y extenderse en tierra firme.

Hace unas semanas alguien dijo que el globalismo “nos” están preparando un segundo confinamiento muy posiblemente con una segunda pandemia,.

Pues bien, parece que ya tenemos la prueba de que quien dijo esto no anda muy desencaminado, es evidente que la guerra por el petróleo va a ser mucho más larga de lo que algunos pensaron y es evidente que en pocos meses habrá desabastecimiento y habrá que eliminar puntos de consumo de combustible, por ejemplo reducir drásticamente el tráfico rodado.

Para reducir el tráfico rodado, ha se ser necesariamente con un confinamiento, que la gente no salga de casa y los que puedan que teletrabajen, y para decretar un confinamiento es necesaria una  causa lo suficientemente fuerte que meta el miedo en el cuerpo a la gente, es decir, una pandemia, y si en la pasada la culpa dicen que fue de un roedor chino llamado paolín, ahora la causa parece ser que se le va a atribuir a los ratones de la Patagonia.

Pero el barco de marras, una bomba vírica, con todo su contagio está aislado frente a la isla de Praia en Cabo Verde y con sentido común la cuarentena se podría hacer allí  mismo en alguno de los islotes deshabitados de Cabo Verde, no costaría nada llevar hasta allí un hospital de campaña con los medios adecuados, pero claro esto no soluciona el problema de la restricción de petróleo, ni siquiera en el supuesto de que el virus, o los ratones saltasen a tierra firme, en África hay pocos coches, que se extienda la pandemia por África no soluciona el problema.

Hay que llevar el barco, bomba vírica, a Canarias, pero no a alguna de las islas menos pobladas, nada de eso, hay que llevar el barco a Tenerife, en pleno inicio de la temporada turística, turistas que junto con los cientos de ilegales que cada semana son trasladados en avión a la península garantizan que en pocas semanas toda España  y el resto de Europa occidental quedarán infectaban, así que ya tenemos el “casus belli” ya podemos justificar que por causa de la pandemia, más peligrosa si cabe que la anterior, ya podemos decretar un confinamiento.

Espero y deseo estar equivocado en las anteriores afirmaciones.

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