LA PAJARERA, LAS MULILLAS Y LOS PERROS DE LA GUARDIA.

LOS PAJAROS: Lo primero que te llamada la atención al nada más entrar en Sa Coma era la gran pajarera con su colección de pájaros exóticos que estaba entrando a la derecha, pájaros voladores en la gran y bien diseñada jaula y, si no recuerdo mal, también algunos pavos reales o animales parecidos.

Llamaba la atención, y he de suponer, pues a mí nunca me tocó, que sin duda habría algún destino o servicio para que a estas exóticas aves no les faltase agua, alimento y limpieza, quizás alguno de vosotros tenga mayor información al respecto sobre qué pasó con estos animales pues he visto algunas fotos donde la pajarera está  vacía y dejada.

LAS MULILLAS: Estaban en unas cuadras al otro lado del torrente, eran cerca de media docena y su trabajo era tirar del carro de recogida de los bidones de basura. Hay que saber tratar con estos animales, no todo el mundo era apto para ello. Como el resto de pequeños edificios fuera del recinto vallado de Sa Coma, se les veía viejos, sin duda estaban allí mucho antes de la construcción del acuartelamiento. Catorce años después de mi licenciamiento, tras mi visita a la Isla, en 1994, desde el autobús que me nos llevaba a mi esposa a mí a San Antonio en la carretera que aún no estaba desdoblada,  al ver las cuadras, me parecieron abandonadas y ya sin uso y ante las explicaciones  que mantenía al respecto con mi esposa,  varios soldados que también iban en el bus pero de paisano,  sorprendidos por la conversación me preguntaron que qué era eso de las mulas que tiraban del carro de la basura, que ellos no lo habían conocido.

LOS PERROS: Veo por fotos que el servicio de vigilancia disponía de perros, varios pastores alemanes. Esto no lo conocimos durante mi estancia en Sa Coma de noviembre 1979 a diciembre de 1980, pero sí habían otros perros, heridos, alguno mutilado, perros callejeros la mayoría de ellos supervivientes en verano del   cruce de la carretera de San Antonio delante del cuartel, algunos directamente morían en el atropello, otros con más suerte recibían los primeros auxilios en el cuerpo de guardia y se es hacían una curas en el botiquín.

Estos perros curados de sus heridas eran libres, no pertenecían a nadie, pero por el canal del desagüe de aguas pluviales al lado derecho de salida de la puerta principal entraban y salían de Sa Coma con total impunidad, curiosamente durante la noche y en una o dos ocasiones pude comprobar su comportamiento, muy curioso. Los perros entraban en el cuartel como he dicho por el canal de desagüe de aguas pluviales de la puerta principal y se iban alineando en el cuerpo de guardia, cerca del mástil de la Bandera, el cabo de guardia formaba el relevo de los plantones, seis soldados en total más los dos del refuerzo del polvorín, los perros iban formando uno al lado del otro y cuando el relevo de la guardia salía en fila india, los perros les seguían en igual formación, llegados a las garitas uno de los perros se quedaba con el plantón entrante y los demás seguían con el relevo de la guardia. Pude ser testigo de este hecho curioso en dos o tres ocasiones durante mis guardias como soldado. El comportamiento de tales perros heridos y alguno medio mutilado pareciera que era la forma de dar las gracias al cuartel en agradecimiento por las curas recibidas.

Si alguno de vosotros conserva fotos de la pajarera, las mulillas o estos perros agradecidos por favor que las comparta en el grupo.

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