¿ES CATALUÑA YA UN PROTECTORADO MARROQUI?

Quizás todavía no del todo, pero parecerlo sí que lo parece.

Ayer 23 de abril, aniversario del fallecimiento de Cervantes y de Shakespeare, los dos grandes en las lenguas española e inglesa, fue también el día de Sant Jordi, muy cebrado en Cataluña, un día bonito, aceptado por todos y no repudiado por nadie que bien podría ser tomado como el día nacional de Cataluña en vez del mal interpretado 11 de septiembre.

Las pasadas navidades vino a verme un familiar más joven que lleva 26 años residiendo en los Estados Unidos y me confesaba su sorpresa: ¿ cómo es posible que cada vez que vengo de visita y me dirijo a alguien en catalán por la calle encuentro menos gente que pueda contestarme en catalán, con lo que llegaron a machacarnos de críos en el colegio para que perdiéramos el acento andaluz de nuestros padres y hablásemos en catalán?.

Quizás sea por eso, porque se pasaron de rosca.

Los conceptos de Estado y Nación no suelen coincidir, el Estado es territorial, mientras que la nación es otra cosa, es comunidad, es algo que es innato a la condición de persona, son las cualidades lingüísticas y culturales que hace que un grupo de personas se reconozcan entre sí.  Es muy raro que un Estado esté compuesto por una sola nación, ni siquiera actualmente los estados del norte de Europa están compuesto por una sola nación, ni siquiera Andorra está compuesta por una sola nación.

¿Y Cataluña?

Quizás en el siglo XIX como región española constituía una sola nación cultural y lingüística, compartiendo variantes de lengua y cultura con Valencia y Baleares.

Actualmente, y ya desde las grandes migraciones interiores iniciadas tras la presentación a Franco  del Plan de Estabilización de 1959 redactado y dirigido por políticos y economistas catalanes desde  Barcelona, Cataluña pasó a estar compuesta principalmente por dos naciones culturales y lingüísticas, la autóctona y la de origen básicamente del sur peninsular.

Llegada la Democracia, nadie puede afirmar que la nación de lengua y cultura española en Cataluña haya puesto palos en la rueda de la  catalanidad de la nación autóctona, es más, por interés o por temor a ser socialmente señalados han tragado con todo, los amontillados, los rufianizados, han consentido la retirada de la lengua española  del colegio y de la administración pública, permitiendo con ello la aculturalización de su propia gente, de manera que los nietos, muchos de los cuales han pasado por la universidad,  son ya más ignorantes de lo que fueron sus abuelos que casi no fueron el colegio. No confundamos la educación y la cultura con los años o no que pases en el sistema educativo.

Por cierto, ¿Alguien conoce a algún político de izquierdas (los de derecha ya se sabe) que lleven sus hijos a la “Escuela Pública” ?.  ¿Por qué lo que no es bueno para sus hijos tiene que ser bueno para los hijos de los demás?.

Los indepes se han cargado Cataluña, ciertamente que se han tenido que emplear a fondo, pero al final lo han conseguido, se lo han ganado a pulso, enhorabuena, con la inestimable ayuda de los amontillados  han echado de la educación y de la vida pública todo aquello que les oliese a español.

A cambio, ahí tenemos los acuerdos en Casablanca, fueron ellos los primeros que han preferido abrir las puertas a aquellos que en el año 711 por derecho de conquista ya estuvieron en Barcelona y ocuparon todo el territorio que  luego sería Cataluña.

Bien mirado si es por derechos históricos de antigüedad, esta gente tiene todo el derecho del mundo a que a sus hijos en los colegios se les enseñe lengua árabe y cultura islámica, e incluso entrar con burkas en los mercadonas o imponer a ley islámica en las calles, dado que todo lo que ahora es territorio catalán antes fue territorio musulmán conquistado a los visigodos que a su vez se lo habían conquistado a los romanos, que a su vez se lo habían  conquistado a los íberos.

Si la lengua vehicular en la escuela pública de Cataluña es el árabe, si a esos niños se les enseña además su cultura, es decir como funciona el mundo islámico, y si además se les alimenta a base de comida Halal, es evidente que aunque el territorio sea el misma, la nación ya no es la misma, es otra nación, mejor o peor,  pero es otra nación.

Pero no una mera nación, no, nada de eso, es un experimento que no puede acabar bien.

Teniendo en cuenta que las leyes de Marruecos  no permiten a  sus ciudadanos renunciar a su nacionalidad y aunque adquieran otra nacionalidad, como la española, por su constitución siguen siendo marroquís y debiendo obediencia a su rey y a su país y si además por religión deben obediencia al comendador de los creyentes que es su propio rey, ¿ qué les falta para que se declaren dueños legítimos de toda Cataluña recuperando tierras que fueron musulmanas y que por ello han de volver al islam ?.

La quinta columna ya la tienen dentro, sólo les queda recibir la orden.

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