SA COMA: ¿CUARTEL O RESORT TURISTICO?
Debo de reconocer que en Sa Coma se comía muy bien, ya tras el primer toque de diana, en el primer desayuno, viniendo como veníamos del CIR 14, tuvimos la impresión que lo de Sacoma no podía ser la mili, que más bien aquello era un resort turístico.
Del suizo con chocolate aguado tomado en pie en el patio armas del CIR, pasamos a estar sentados en mesas de a seis con un par de perolas de café con leche que daban para repetir, un buen chusco por cabeza con abundante fiambre y ocho galletas con abundante mantequilla para untar. Ciertamente esto y no lo otro era un verdadero desayuno que te animaba a empezar el día.
En Sa Coma todos los toques siempre fueron con corneta o cornetín de órdenes, no con redobles de tambor, siendo el de fagina ¡a comer! el primero que se te grababa en la memoria.


El comedor nuevo y excelente, la cocina, nuevísima, mejor que las de los mejores hoteles de la Isla, los rancheros de cocina naturalmente unos guarros pero como el fuego lo purifica todo, pues eso, no había nada de que temer; además la cocina contaba con un cocinero profesional no militar, cierto que dependiendo de quién estaba ese mes de capitán de cocina te encontrabas que el mismo plato a veces era de carne con patatas y otras veces simplemente de patatas con carne, pero lo cierto es que la comida en Sa Coma era buena, rayaba en lo excelente, probada la muestra por el Coronel, todos sentados y a comer, primer plato cuyas bandejas ya habían sido dispuestas en las mesas por los rancheros de comedor y el segundo plato y postre que traerían posteriormente los mismos rancheros, duro trabajo el de estos chicos que lo preferían con tal de no hacer guardias, imaginarias, cuarteleros y otros servicios propios de una compañía de fusiles.
La segunda ocasión em que me tocó servicio de limpieza de cocina (trabajo duro donde los haya) un compañero me pidió hacerlo él a cambio de que yo le hiciera el servicio de cuartelero de puerta, éste puesto era complicado para las personas algo tímidas y el equivocarse al dar la voz cuando entraba un oficial normalmente llevaba aparejado su correspondiente correctivo verbal.
Durante los 15 primeros días en Sa Coma no nos mezclaríamos con los veteranos, seguiríamos para completar el programa de instrucción del CIR y ya desde ese primer día pudimos comprobar ciertas “rarezas” propias de nuestra compañía cuando cuando se nos recriminó a los nuevos que los cordones de las botas los teníamos anudados en “espiga” y no en horizontal como tenía que ser.
Subidos al aula en la segunda planta del edificio hubo la presentación y ya en ese acto se hicieron las listas: tú para el curso de cabos, tú para la patrulla de tiro, tú para extensión cultural (no que no sabían leer ni escribir) tu etc, etc.
La segunda compañía tenía tres tenientes, Canales, Castellanos y Trinidad, estos dos últimos eran hombres corpulentos cuya sola presencia imponía respeto, sin embargo eran hombres afables que se ganaban el afecto de la tropa sin que por ello quedase mermada su autoridad.
Las instalaciones de Sa Coma disponían de una polideportivo fantástico, quizás el mejor y más grande de la isla y un frontón profesional, instalaciones que en horas libres les dábamos bastante uso.
Posteriormente, yo ya no la conocí, a continuación del frontón se construyó una piscina.
En cuanto a bares, según categorías habían los siguientes: Imperio Oficiales, para los de arriba; Suboficiales, para los de enmedio; y para los de abajo, es decir, la tropa fuera de las horas de instrucción el Hogar del Soldado normal y el Hogar del Soldado VIP, éste con horario restringido a las horas de paseo vespertinas y del que se hacía poco uso por el hecho para entrar aquí habías de vestirse de bonito.
Se suele decir que en el ejército la antigüedad es un grado y es cierto, las camaretas (habitaciones) era de a ocho, dos de los cuales éramos los nuevos, los machacas, al toque de diana a las 7 de la mañana y , tras pasar la primera revista del día, y volver del desayuno, y antes de empezar la gimnasia diaria, minuto y medio la juventud baila es decir, los machacas habíamos de pasar la fregona y dejar el suelo de la camareta limpio como una “patena”.



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