¿CAFÉ SOLO O CON AZUCAR?

Hungría como la mayor parte de los países del Este europeo era hasta ahora un país romanizado con una población homogénea, gracias a que habían conseguido  sortear las tupidas redes globalistas, permitiendo con ello que durante los últimos años y hasta ahora Hungría haya sido un país próspero y con calles seguras.

Ya sabemos que la seguridad absoluta no existe, pero hay grados de seguridad aceptables y grados de degeneración de la seguridad inaceptables, como estamos comprobando uno día sí y otro también en Cataluña y resto de España donde los “casos aislados” ya no se amontonan por días sino  por horas.

Sin embargo,  en los países del Este europeo algo sin duda estaban haciendo bien dado que la ola de criminalidad que azota el Oeste, aún no les ha llegado a ellos, pues son países que mantienen su conciencia nacional y que cuando se miran al espejo cada mañana dan gracias a Dios por seguir siendo  quienes son.

Sin embargo el  “Caballo de Troya” ya ha penetrado  en Hungría y pronto  las élites globalistas, que históricamente aspiran a  gobernar sobre el resto de las naciones, intentarán convertir Hungría y el resto de países  del Este Europeo en una parte más del tercer mundo y  posiblemente Hungría acabe como Cataluña,   convertida en ya no se sabe el qué.

Es la teoría de la taza de café y el azucarero.

En cierta ocasión se juntaron un grupo de amigos en una cafetería y todos pidieron un café, junto con las tacitas de café el camarero les puso un azucarero para que se sirvieron el azúcar al gusto de cada uno. Uno de los amigos no hizo uso de azucarero, el café le gustaba sólo y amargo. Otro de los amigos puso en su taza una cucharada de azúcar, otro pensó que una sola cucharada era poca azúcar y le puso dos y por último hubo otro de los amigos que distraído con la conversación fue echando a su café cucharada tras cucharada de azúcar, de manera que  llegado el momento de llevarse la taza a los labios  ya no pudo distinguir si en la taza había café con azúcar o azúcar con café.

Dichas distintas tazas de café bien podrían ser los países de la  Europa actual y  el azucarero bien podría ser el mundo mundial. Las tazas de café correspondientes a los países del Este Europeo tendrían ninguna o muy pocas cucharadas de azúcar, de manera que el café seguiría manteniendo su condición de café, mientas que en las tazas de café de los países del Oeste Europeo las cucharadas de azúcar extra habrían reducido sensiblemente e incluso eliminadas las condiciones propias que caracterizaban al café.

Los Estados del Oeste Europeo llevan ya algún tiempo que no gobiernan para sus naciones, sino que gobiernan para para la defensa de intereses que son extraños a los intereses de sus nacionales, no hay que ser muy perspicaz para ver que el Estado en estos países está colaborando con el mal, otra explicación no tiene que tráficos que históricamente se consideraban como lacras ya afortunadamente erradicadas hayan crecido tanto en tan poco tiempo.

Cierto es que a estos tráficos y lacras ya no se les llama pro su nombre, se busca su endulzamiento mediante el lenguaje, pero la realidad es la realidad.

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